Pronunciamiento sobre la Situación Alimentaria y Nutricional de Venezuela

29/05/2020 12:44 pm



articulos190.jpg

PRONUNCIAMIENTO ANTE LOS INFORMES INTERNACIONALES RECIENTES SOBRE LA SITUACIÓN ALIMENTARIA Y NUTRICIONAL DE VENEZUELA. MAYO, 2020.

Nota de Prensa

      Postura de la Organizaciones de la Sociedad Civil con relación a los informes internacionales recientes que visibilizan la situación alimentaria y nutricional en Venezuela.

Ante los siguientes informes/reportes:

        1. Pronunciamiento de Unicef (2018), y de los relatores especiales de la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU (2018). 2. Encuesta nacional de seguridad alimentaria del Programa Mundial de Alimentos - PMA-(2019), Global Humanitarian Overview, Global Report on Food Crisis (2020), impactos potenciales de la pandemia por COVID-19 sobre la seguridad alimentaria en América Latina (2020) y el Global Nutrition (2020).

           Los documentos señalados, dan cuenta de la precariedad de la situación alimentaria y nutricional en Venezuela:  una de las peores crisis alimentarias del mundo y necesidad inmediata de ayuda alimentaria externa para los 9,3 millones de venezolanos que para el 2019 estaban padeciendo de inseguridad alimentaria aguda. Escenario que, seguramente, con  la pandemia del COVID-19 se agravará aún más.

         No obstante lo señalado y expresado, el país ha recibido reconocimientos inexplicables por parte de las agencias internacionales por supuestos avances de materia de seguridad alimentaria. Sorprendentemente, ha sido calificado como  país en vías de alcanzar las metas mundiales de nutrición. (¡¿) Se han utilizado cifras sobre el estado nutricional de niños menores de cinco años, cuya vigencia tiene una data de cinco a once años de retardo.   El sistema de entrega y distribución de alimentos –CLAP- ha sido considerado como ejemplo en la mitigación de las disrupciones que se esperan en la distribución de alimentos, en el entorno de la Covid-19.              Este sistema de distribución  ha sido investigado por corrupción a raíz de denuncias del propio gobierno venezolano y de los gobiernos de México, Colombia y Argentina. Este proceso, viola de manera flagrante y consuetudinaria el derecho a la alimentación de los venezolanos, especialmente de los más vulnerables, debido a su marcado carácter excluyente.

          Las agencias y organizaciones internacionales pretenden dar visibilidad a la información sobre el caso venezolano. Esto, se diluye debido a un inadecuado manejo de la información que resulta contradictoria, desactualizada e incompleta, incumpliendo el mandato constitucional, artículo 58, donde se precisa: “la información debe ser veráz, oportuna e imparcial”.     Conjuntamente, con todo lo anteior,  hay  disimulo y opacidad sobre la situación del hambre y la desnutrición en Venezuela. Lo que,  ha incidido negativamente en la estimación de las necesidades humanitarias de la población. Se  ha retardado, como consecuencia de lo que se ha expresado, la activación de mecanismos de respuesta, la movilización de fondos y la planificación humanitaria relevante que podría lograrse a través de la arquitectura humanitaria instalada desde 2019 en Venezuela.

         Las agencias internacionales presentes en Venezuela deben hacer mayores esfuerzos para una comprensión real y actualizada de la situación alimentaria y nutricional del país.  Tomar acciones destinadas a la solución de la grave emergencia humanitaria, deben ser perentorias, ante la complejidad del problema que sufre la población venezolana; así como, adaptar las estrategias para operar en Estados frágiles causantes de daños humanitarios a gran escala.

La sociedad civil organizada, las academias han mantenido una vigilancia constante de la situación y han observado el problema de la falta de información sobre la situación en Venezuela. Se dispone de una serie de documentos que no se han tenido debidamente en cuenta. Ejemplos de ello son la Encuesta de Condiciones de Vida en Venezuela (ENCOVI, 2014-2017), las declaraciones conjuntas de academias, universidades, ONG y sindicatos, entre otros.

La sociedad civil de Venezuela ha mantenido una actitud de estudio, alerta, vigilancia y denuncia constante sobre la situación alimentaria y nutricional que enfrentan los venezolanos.

           Ejemplo de ello: la Encuesta de Condiciones de Vida del venezolano (ENCOVI, 2014-2017); las declaraciones conjuntas de las academias; de las ONG, y los gremios ante FAO, e incluso, ante al entonces, Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki Moon. Resulta inexplicable, además del silencio de los organismos sobre la crisis venezolana, la débil  respuesta y la muy  tímida exposición sobre la situación de Venezuela en el entonces reporte de Crisis Global sobre Crisis Alimentarias de 2017. Tampoco es comprensible, la más reciente exhortación a ONU-Hábitat para que excluya a Venezuela de la respuesta regional a la pandemia por parte de COVID-19, ; así como la asistencia a las sesiones sobre salud y alimentación en Venezuela realizadas tanto en la CIDH, la OEA y los exámenes EPU y PIDESC.

      Fundamentada en evidencias técnicas y científicas, se ha denunciado el sistemático incumplimiento del Estado venezolano a sus obligaciones y responsabilidades, en materia alimentaria y nutricional, a través de acciones y omisiones que constituyen una violación de los derechos humanos de la población, sobre todo de la población más vulnerable, lo que se ha traducido tanto en inseguridad alimentaria, como en desnutrición aguda y crónica

Quienes suscribimos este documento alzamos nuestra voz para exigir mayores esfuerzos por una comprensión real y actualizada de la situación alimentaria y nutricional del país, para que se tomen acciones destinadas a la solución de la grave crisis alimentaria y nutricional de Venezuela. Somos monitores y testigos de este deterioro acelerado e irreversible, somos dolientes y titulares del derecho humano a la vida, a la salud, a la alimentación y a la libertad de información, por lo que ofrecemos nuestras capacidades y la presencia que tenemos en las bases, para mantener informada a la comunidad internacional sobre la situación concreta de las poblaciones con las que trabajan muchos de los firmantes.

Puede ver el documento: PRONUNCIAMIENTO ANTE LOS INFORMES INTERNACIONALES RECIENTES SOBRE LA SITUACIÓN ALIMENTARIA Y NUTRICIONAL DE VENEZUELA. MAYO, 2020.